La Residencia San José conmemora el Día del Enfermo en una jornada de experiencia personal, esperanza y fe

En la Residencia San José, en Burjassot conmemoramos, el pasado 11 de febrero, el Día Mundial del Enfermo, en una emotiva y significativa jornada organizada por el SAER (Servicio de Atención Espiritual y Religiosa), con su responsable, Diana León, y la Superiora de la Comunidad, Hna. Isabel Moreno.
Estuvo centrada en el acompañamiento, la escucha y la esperanza, y reunió a personas residentes, profesionales y comunidad religiosa, en un espacio de reflexión y encuentro que puso en valor el cuidado integral de la persona enferma.
La celebración se inició con una lectura y reflexión compartida del mensaje del Santo Padre, profundizando en la parábola del Buen Samaritano. A través de este pasaje evangélico, se invitó a los asistentes a meditar sobre la importancia de detenerse ante el sufrimiento del otro, a mirar con compasión y comprometerse activamente en el cuidado, más allá de la indiferencia o la prisa.
En la jornada se abrió espacio para recoger testimonios en primera persona, donde varias personas compartieron su vivencia tras haber sufrido o superado enfermedades, relatando momentos de dificultad, incertidumbre y también de crecimiento personal. Sus palabras estuvieron marcadas por la gratitud hacia quienes les acompañaron en los momentos más delicados y por la esperanza que nació, incluso en medio de la fragilidad.
Especialmente emotiva fue la intervención de la Hermana Superiora de la Comunidad, Isabel Moreno, quien habló desde su doble vocación como Religiosa y enfermera. Desde su experiencia, destacó cómo el cuidado sanitario y la dimensión espiritual no se excluyen, sino que se complementan profundamente. Subrayó la importancia de atender no solo el cuerpo, sino también el alma, recordando que muchas veces una mirada cercana, una escucha sincera o una mano sostenida pueden aliviar tanto como un tratamiento médico.
Por su parte, Ana Sanchís, psicóloga colaboradora del Centro, compartió su experiencia en el acompañamiento emocional de las personas residentes y sus familias. Resaltó la necesidad de crear espacios seguros donde expresar el miedo, la tristeza o la incertidumbre, así como la relevancia de validar cada proceso personal. Su intervención puso de manifiesto que el acompañamiento psicológico es una pieza clave en el cuidado integral de la persona enferma.
La jornada también contó con un momento dedicado a la poesía, con textos cargados de sensibilidad y esperanza, que generaron un clima de recogimiento y conexión entre todos los presentes.
Uno de los momentos más simbólicos fue la actividad titulada “Semillas de esperanza y fe", que sirvió para que cada persona residente palpara la tierra y sembrara con delicadeza una pequeña rama, estableciendo el paralelismo con el cuidado de una persona enferma. Se destacó que, al igual que la tierra necesita equilibrio, tiempo y paciencia para dar fruto, el acompañamiento al enfermo requiere dedicación serena, respeto por los ritmos y una entrega desinteresada, sin exigir ni esperar nada a cambio.
La jornada concluyó con un espacio dedicado a la oración del enfermo, en el que se hizo una plegaria por quienes atraviesan momentos de enfermedad y por quienes los cuidan. Posteriormente, quienes lo desearon participaron en el rezo del Santo Rosario, ofrecido a Nuestra Señora, la Virgen de Lourdes, patrona de los enfermos.
Con esta celebración, la Residencia San José reafirma su compromiso con un modelo de atención basado en la humanidad, la fe y el acompañamiento cercano, recordando que cuidar es, ante todo, un acto profundo de amor y entrega.


